Batman, el caballero de la noche asciende: folletín moderno

Notaspeliculas

Written by:

Batman

La nueva trilogía de Batman estalló lentamente: sin mayores expectativas con la primer película, generando una enorme sorpresa con la segunda y siendo un mega evento la tercera. Pasiones extrañas las que genera este Christopher Nolan, quien, a decir verdad, muestra una filmografía notablemente cerebral, planificada, necesitada de explicaciones a cada paso. Si El Caballero de la noche era lo más parecido a una Batman filmada por Michael Mann (sí, el director de Colateral y Fuego contra fuego: un especialista en duelos) por la sequedad de su estilo, por un trabajo estilizado en lo físico, en una búsqueda de cierto realismo dentro de la estética de cómic, Batman: El caballero de la noche asciende es poco menos que su inesperada antítesis. Pero no hay que preocuparse ni andar haciendo comparaciones con la película anterior ya que la película construye su propio universo deliberadamente alejado del realismo que nos había presentado la segunda parte de la trilogía. Batman: el caballero de la noche asciende es un moderno folletín. Es también un melodrama familiar (demasiados huérfanos en su interior, demasiadas venganzas, demasiadas herencias oscuras, demasiado poder en juego) y una película de héroes oscuros. Por último –y esto quizás sea lo menos aprovechado- una película sobre el dinero, el capitalismo y los fantasmas que genera el inevitable colapso de ese sistema económico. Christopher Nolan ha diseñado una filmografía no muy destacable por cierto, donde su obsesión por los detalles racionales más que por los personajes se ha vuelto una marca de fábrica que lo emparenta con Stanley Kubrick. Pero toda esa obsesión por el control se disfruta en Batman: el caballero de la noche asciende precisamente porque le sale mal, porque la película se disfruta en su arrollador inverosímil más que en sus explicaciones o sentencias, se disfruta más en sus aventuras rocambolescas que incluyen bombas atómicas y malvados malísimos que en las pretensiones sociológicas de manual de CBC. Es decir: a Nolan se le escapó la tortuga y le salió algo más interesante de lo que pudo haber pensado. Si no nos ponemos tan serios como la película nos pide, podemos descubrir un huracán de pasiones anacrónico y disfrutable. A veces las cosas salen sin querer.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: