Las películas del Rey II

stephen king

stephen king

 

Pero si Kubrick hizo lo que quiso con una novela de King, este pareciera haber encontrado a su par cinematográfico perfecto en Frank Darabont. Cuando Darabont era estudiante de cine, dirigió un corto basado en un cuento de King llamado La mujer en la habitación (editado en la compilación El umbral de la noche) que gustó mucho a King. Pero fue recién once años después que Darabont volvió a adaptar a King, y el resultado fue Sueños de libertad, adaptación de la novela corta Rita Hayworth y la redención de Shawshank (presente en Las cuatro estaciones) y uno de los momentos más King que tuvo el cine. Esta historia sobre la amistad entre dos convictos del penal de Shawshank a fines de los años cuarenta está narrada por Darabont a puro clasicismo, y tanto las descripciones de los personajes como los diálogos y el relato en off parecen sacados de la obra de King sin intervención alguna. La película fue nominada a siete premios Oscar (de los cuales no ganó ninguno) y, hasta en momento en que este texto fue escrito, está en el primer lugar del ranking de mejores películas de la historia según los usuarios de IMDb.com.

“Si Kubrick hizo lo que quiso con una novela de King, este pareciera haber encontrado a su par cinematográfico perfecto en Frank Darabont.”

La más reciente adaptación a cargo de Darabont de una obra de King (en el medio estuvo la subvalorada Milagros inesperados) fue La niebla. Para esta película, que imagina el apocalipsis desde un supermercado en el que quedan varados varios personajes mientras todo afuera se destruye, Darabont abandona la puesta en escena rabiosamente clásica de sus películas anteriores para experimentar con la cámara en mano y los planos cortos. Y lejos de resultar molesto, esta decisión estética nos acerca muchísimo más (tanto literal como figurativamente) a estos personajes desesperados. Y aquí tenemos uno de los casos más claros de que faltarle el respeto al material original puede mejorar muchísimo las cosas. Y aquí haremos referencia al final sin describirlo, así que, si no quieren saber absolutamente nada, pasen al próximo párrafo. La novela original tenía un final abierto, algo difuso y con atisbos de esperanza. No vamos a revelar el final de La niebla (la película), pero se trata de uno de los más perturbadores, inesperados y brillantes en muchísimo tiempo; el tipo de finales a los que se solía recurrir seguido en la legendaria serie La dimensión desconocida. El mismo King amó muchísimo este final, y lo considera infinitamente superior al de su propia novela. Y una curiosidad más sobre La niebla: Darabont pensó la película como para ser estrenada en blanco y negro, cosa que finalmente no ocurrió, pero intenten hacer en casa el experimento de sacarle el color y verán cuán diferente (y superior) es a la versión en colores.

Por último, vamos a recomendar una película que tiene una buena cantidad de detractores pero que, créanme, está buenísima, y es otra película 100% King. Se llama Cazador de sueños y está dirigida por Lawrence Kasdan, el mismo de Reencuentro, Cuerpos ardientes, Mumford y otras grandes películas, y coguionista nada menos que de El imperio contraataca, El regreso del Jedi y Los cazadores del arca perdida. Es extraño que la primera colaboración Kasdan-King se haya llevado a cabo recién en el año 2003, porque ambos comparten universos muy similares. La película (al igual que la novela original) remite mucho a otras novelas/adaptaciones de King como It o Cuenta conmigo. Aquí también hay un relato de infancia –pocos narran la infancia de forma tan desprejuiciada y poco condescendiente como lo hace Stephen King– y, al igual que It y, un poco, Cuenta conmigo, un relato en tiempo presente con el grupo de amigos ya adultos. Pero aquí se suma un elemento extrañísimo que es claramente lo que expulsó a varios de la película, y es la escatología. Sí, como si los universos de King y Kasdan se hubieran cruzado con el de los hermanos Farrelly, aquí hay parásitos alienígenas que salen del culo de la gente cuando van al baño. Véanla, no sean sensibles.

 

Notas relacionadas:

Las películas del rey I

El mejor terror

 

 

Las películas del Rey I

Stephen King

Stephen King

 

¿Cuántas veces escucharon decir que “la película es siempre peor que la novela”? Por alguna extraña razón, parece haberse instaurado la idea de que la literatura es un arte “mayor” que el cine, y que no hay manera de que el cine le llegue a los talones. De más está decir que esto es totalmente falso y que hay infinidad de películas superiores a los libros en los cuales se basan. Pero, además, el error más grande de todos está en la comparación. Cuando un libro se adapta al cine se convierte en otro objeto, y todo director y/o guionista debe tener la libertad de hacer todos los cambios que crea pertinentes sin que una manada de fans se le tire en contra, ya que se ha convertido en su propia obra. Además, el cine es un arte muy diferente a la literatura, y algo que puede resultar brillante en papel puede ser espantoso en su paso al cine.

La ventaja que tiene alguien como Stephen King es que su escritura es tan cinematográfica que rara vez resulta necesario llenar sus adaptaciones de cambios sustanciales más allá de acortar personajes y situaciones por cuestiones de duración. Pero, nuevamente, un director tiene todo el derecho a hacer lo que le venga en gana con su película sin tener que preocuparse en “ser fiel” al material original. Y Kubrick hizo eso mismo con su adaptación de El resplandor, que difiere tanto de la novela de King que el propio King se sacó las ganas un tiempo después y escribió una miniserie de TV que dirigió Mick Garris en 1997. Y, recientemente, mencionó que lo que más le molesta de la película de Kubrick es su misoginia al retratar al personaje de Wendy que interpreta Shelley Duvall, lo cual no es del todo errado. Y también mencionó la frialdad de Kubrick hacia sus personajes, lo cual es una constante en el cine de Kubrick.

“La ventaja que tiene alguien como Stephen King es que su escritura es tan cinematográfica que rara vez resulta necesario llenar sus adaptaciones de cambios sustanciales más allá de acortar personajes y situaciones por cuestiones de duración.”

Pero esas son críticas puntuales a El resplandor como película y, por tanto, son atendibles, y King también suele decir que El resplandor es una muy buena película de terror. Y lo es: Kubrick finalmente utiliza su perfeccionismo visual para causas nobles (léase: narrar). En cada uno de los paseos del pequeño Danny en triciclo por los pasillos del hotel, filmados con el virtuosismo que caracterizaba al director de 2001, Kubrick está narrando. Y, lo más importante de todo teniendo en cuenta la película que es, está asustando. El resplandor es una película realmente aterradora; el cuentito de fantasmas que narra es lo suficientemente atrapante como para que podamos disfrutarla sin tener que sobre analizarla y desmenuzarla casi cuadro por cuadro como lo han hecho muchos desde su estreno. El resplandor nos regala algunas de las imágenes más inolvidables de la historia del cine de terror (y una música extraordinaria a cargo de la compositora trans Wendy Carlos), y resulta ser una muestra de que se puede hacer una gran adaptación de una gran novela sin que al encargado de adaptarla le importe siquiera un poco la “fidelidad”.

Notas relacionadas: El mejor terror