Kathryn Bigelow: Vivir al límite

Notaspeliculas

Written by:

 

The Hurt Locker

Cuando se trata de buenas narraciones, hay comienzos explosivos y comienzos explosivos. El de Vivir al límite (The Hurt Locker, 2008) sencillamente redefine la idea de estallido en el cine contemporáneo. Sin ánimos de restarle emoción a quien todavía no la haya visto, puede contarse que al principio de esta película ineludible de Kathryn Bigelow nos encontramos con un equipo de “desactivadores” de bombas, en plena misión en Irak, y que la puesta en escena está diseñada para que sudemos junto a ellos segundo a segundo. Y que se trata de una secuencia de esas destinadas a hacer volar por los aires toda expectativa: ningún personaje, ni siquiera si lo interpreta una estrella, está fuera de peligro. Esto es la guerra y acá nadie tiene su destino comprado.

¿Y quién es esta mujer que filmó el mejor relato de guerra del cine contemporáneo? Durante años fue la “ex de James Cameron”, y la mujer que hace películas “de varoncitos”: Near Dark (o Cuando cae la oscuridad, su film de culto protagonizado por vampiros), Punto límite (la de los surfers-asaltantes de bancos, con Keanu Reeves y Patrick Swayze), Días extraños (thriller cyberpunk de fin de siglo),  K19. Pero desde 2010 es la primera mujer ganadora de un Oscar a mejor dirección en la historia de la Academia de Hollywood, justamente por Vivir al límite, que es además de una extraordinaria película sobre la guerra en el mundo contemporáneo, un gran ensayo político. Basada en las crónicas del periodista Mark Boal –que viajó al frente para ver cómo era este asunto, sobrevivió y al volver lo contó todo en la Rolling Stone–, en su centro están los IED, “Artefactos explosivos improvisados”, según su sigla en inglés, básicamente bombas caseras con las que deben lidiar los integrantes  del escuadrón especializado en desactivar explosivos. Boal y Bigelow armaron una película sobre la adrenalina, en dos ejes. Por un lado, la adrenalina del espectador, con un relato hecha de pura tensión, que busca hacernos sentir que estamos ahí; que hay todo el tiempo un desastre a punto de ocurrir. Si, dice Boal, históricamente “los escuadrones antibombas tuvieron un papel secundario en las guerras, hoy estos explosivos improvisados son la táctica principal de la insurgencia. Hacer un film sobre la guerra en Irak sin ellos sería como filmar Vietnam sin la selva”. Por otro lado, la adrenalina de sus protagonistas, sus (anti) héroes, su adicción a esa adrenalina, su inevitable alienación. Esta es, también, la película que le presentó al mundo a ese monstruo que es Jeremy Renner, nominado al Oscar por su sargento William James, el chiflado que encuentra un bizarro y perverso placer en su peligroso trabajo. “La guerra es una droga”, dice el periodista Chris Wedges: Bigelow lo cita y a continuación encarna su frase en el personaje de William James.

Desde 2010 Bigelow es la primera mujer ganadora de un Oscar a mejor dirección en la historia de la Academia de Hollywood, justamente por Vivir al límite, que es además de una extraordinaria película sobre la guerra en el mundo contemporáneo, un gran ensayo político.

 

Filmada en Jordania (los permisos para filmar en Irak estaban algo difíciles de conseguir), con una fotografía increíble del inglés Barry Ackroyd (el de Vuelo 93, hablando de películas tensas), y breves papeles de varios famosos (Guy Pearce, David Morse, Ralph Fiennes), esta película de producción independiente y demorada distribución hollywoodense fue una gran tapada hasta que se llevó los Oscar principales. Pero finalmente le permitió a Bigelow dejar de ser la “ex de”, y conseguir proyectos potentes y potencialmente explosivos para el futuro cercano: habiendo visto complicada su producción sobre la Triple Frontera, se dedicó a terminar en muy poco tiempo La noche más oscura (Zero Dark Thirty), su película –nuevamente con guión de Boal– sobre el operativo que terminó en la captura de Osama bin Laden. Estreno inminente que divide a la prensa donde sea que se presenta –¿es una pieza propagandística pagada por la CIA o una film rabiosamente “antipatriótico”? –, amenaza con ensuciar la alfombra roja y volar tantas cabezas como The Hurt Locker. Ka-boom.

 

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: