Selección Stephen Frears

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El inglés Stephen Frears, ganador de decenas de premios en su carrera y con dos nominaciones al Oscar como mejor director, es uno de los realizadores más confiables del cine actual. Toma historias muy difíciles de contar y las lleva a buen puerto con extraordinaria fluidez narrativa y una capacidad notable para el manejo de las emociones.

 

Ante el próximo estreno de su nueva película “Florence”, con Meryl Streep y Hugh Grant, en Qubit.tv los invitamos a disfrutar una selección de sus películas:

 

Cheri: http://goo.gl/p47fOH

El secreto de Mary Reilly: http://goo.gl/e1Xktk

La ejecución: http://goo.gl/YW6szz

Relaciones peligrosas: http://goo.gl/JtHWSP

Philomena: http://goo.gl/RNDtJP

Héroe accidental: http://goo.gl/1ifxXB

Negocios entrañables: http://goo.gl/LDJvl7

 

¿Qué te parecieron estos títulos? ¿Ya los conocías?

 

 

 

BAFICI [18]: ‘El último (gran) director’

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Para alegría del mundo cinéfilo, ha comenzado la decimoctava edición del Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires, y con él, celebramos la llegada de más de 400 películas y cortometrajes, numerosas -y excelentes- muestras en el Centro Cultural Recoleta, pero sobre todo celebramos la llegada de un cineasta como pocos: Peter Bogdanovich.

 

El famoso director de clásicos inolvidables como “Luna de papel” y “Míralos morir” es el invitado de lujo de este BAFICI [18] y como tal, algunos de los eventos más emocionantes del festival han ocurrido en torno suyo. Principalmente me refiero a la inolvidable charla que brindó el sábado pasado en el Auditorio El Aleph, donde habló para un grupo de privilegiados espectadores acerca de su filmografía, su vida privada y sus envidiadas amistades con algunos de los hombres que personifican al cine en su máxima expresión: Welles, Ford y Hitchcock, entre otros.

 

Además de dicha charla y de la presentación de un libro en su honor, el director de “Una cosa llamada amor” es el centro de una de las retrospectivas más atractivas y concurridas del festival, junto a aquella dedicada al difunto Fabián Bielinsky. En dicha sección, figuran algunos de los films más significativos y maravillosos del crítico, guionista y director. Entre ellos, los mencionados anteriormente, el interesantísimo documental “One Day Since Yesterday” (dirigido por Bill Teck), la hilarante “¿Qué pasa, doctor?”, el genial documental que realizó sobre la vida de Tom Petty, su última película “Terapia en Broadway” y finalmente, la hermosa “The Last Picture Show”.

 

“El director de ‘Una cosa llamada amor?’ es el centro de una de las retrospectivas más atractivas y concurridas del festival, junto a aquella dedicada al difunto Fabián Bielinsky.”

Ésta última, estrenada en nuestro país a comienzos de 1972 bajo el nombre “La última película”, gira en torno a un grupo de adolescentes de un pequeño pueblo de Texas el cual es descrito, por uno de ellos mismos, como ‘un lugar llano y vacío, sin nada para hacer’. Entonces, este grupo de jóvenes sin divertimento alguno e interpretados magistralmente por Timothy Bottoms, Jeff Bridges y Randy Quaid, se ve obligado a recluirse al interior de la vieja sala de cine del pueblo (donde se hace presente un tema recurrente en la obra de Bogdanovich: el cine dentro del cine), o de la cafetería en decadencia, o incluso al interior de sus autos, donde caerán víctimas de los encantos de las mujeres del pueblo. Corrección, de LA mujer del pueblo: Cybill Shepard, quien -en su primer papel cinematográfico- despliega su hipnótica belleza en cada plano donde aparece, asemejando así dichos planos a los de una estilizada publicidad debido a la seducción que transmiten, seducción de la cual también fue víctima el propio Bogdanovich en la vida real.

 

Entre los mayores méritos del director en “La última película”, figuran -obviamente- su trabajo con los actores (nótense las brillantes interpretaciones de Ben Johnson, Ellen Burstyn y Cloris Leachman), pero también su clarividencia al entender la esencia del libro en el cual está basado el film, ideando irrisorias y tensionantes secuencias en las cuales ‘la incomodidad’ irrumpe con el conformismo y con el gris de la vida cotidiana que se viven en este desmejorado pueblo.

 

Al visualizar el film, uno puede notar además, cierta reminiscencia a “El Ciudadano” de Welles. Efectivamente, el mismo Bogdanovich contó en la hilarante charla previa a la proyección, que el film de ‘Orson’ -así lo llamaba a su amigo- fue una inspiración muy presente al momento de pensar “La última película”, principalmente en torno decisiones narrativas relacionadas con la fotografía y los encuadres. La presencia del cine de Welles y Ford en Bogdanovich es casi tan notoria como la influencia que la obra de Bogdanovich ejerció sobre directores como Linklater, Lynch, Payne y hasta en el mismísimo Spielberg.

 

Al momento de su estreno, la segunda película de Bogdanovich fue definida por un importante medio de crítica norteamericano como “una de las mejores películas de lo que sería, si no fuera por ella, un año cinematográfico bastante poco interesante”. Al día de hoy, dicha declaración se sostiene firme, tal como lo hace el mismo Peter Bogdanovich, un talentoso director que entabló amistad con los más reconocidos directores del llamado ‘viejo Hollywood’, mientras él mismo daba inicio, junto a realizadores como Scorsese, Coppola y DePalma, al ‘nuevo Hollywood’. A sus 76 años Bogdanovich es, sin lugar a dudas, la figura sobreviviente de un cine lejano pero inoxidable y al igual que éste, ‘Peter’ demuestra la misma vitalidad, el mismo humor y la misma brillantez que sus películas siempre irradiaron y que siguen irradiando hasta el dia de hoy.

 

 

 

Por favor procuren no perderse las proyecciones restantes de los films de este gran director en el BAFICI, y -en caso de no poder asistir- disfrútenlas desde la comodidad de vuestras casas, a través de Qubit.tv, haciendo click en los títulos mencionados a lo largo de esta nota.

 

 

 

Notas relacionadas:

 

 

 

 

The Hateful Oscars: sobre Tarantino y el premio de la Academia

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La semana pasada ocurrieron dos eventos de gran relevancia para el mundo cinematográfico: por un lado, el estreno en la Argentina de la nueva película de Quentin Tarantino, “The Hateful Eight”; y por el otro, el anuncio de los films nominados para la 88va edición de los premios de la Academia de Cine de Estados Unidos, los Academy Awards, popularmente conocidos como ‘los Oscars’.

 

En ediciones anteriores, tanto “Bastardos sin gloria” como “Django sin cadenas” -los últimos films del director- fueron nominados en varias de las categorías más prestigiosas de la ceremonia. En el caso del primero, “Bastardos…” obtuvo ocho nominaciones -entre ellas Mejor película, guión y director- de las cuales sólo sería premiado por una de ellas: mejor actor de reparto para Christoph Waltz. Similarmente, el western protagonizado por Jamie Foxx estuvo nominado en cinco categorías, nuevamente para mejor película y mejor guión pero sorprendentemente no para mejor dirección. A pesar de ello, Quentin se llevó a casa su segundo oscar a mejor guión original, al igual que Waltz, quien fue galardonado por segundo vez en la misma categoría actoral.

 

Con dichos antecedentes y la enorme expectativa generada por el estreno de “The Hateful Eight”, resultaba altamente predecible que la octava película de Quentin Tarantino estaría entre las mejores películas del año, el día jueves 14 de enero cuando las nominaciones de los Oscars fueron anunciadas. He allí la amarga sorpresa que se llevó el mundo cinéfilo cuando el film recibió tan sólo tres nominaciones, ninguna de ellas siendo de las categorías troncales de la ceremonia: mejor banda sonora, fotografía y actriz de reparto.

 

En una primer instancia -e inocentemente- pensamos: ‘tal vez el film no esté a la altura de los anteriores del director y por ello no fue nominado’. Un razonamiento totalmente lógico, sin embargo, la realidad no puede estar más alejada de él. Tras un primer visionado, uno se percata que “The Hateful Eight” es uno de los mejores films realizados por Tarantino. Es una magnífica experiencia cinematográfica donde el director despliega su característico talento para escribir diálogos y su enorme capacidad para dirigir actores -para quienes aún no lo vieron, el film es un espectáculo casi teatral, claustrofóbico y visceral, de casi tres horas sobre un grupo de despreciables personajes encerrados en una cabaña en medio de una peligrosa tormenta.

 

“The Hateful Eight es uno de los mejores films realizados por Tarantino.”

 

Entonces, si este genial film que referencia grandes clásicos como “El Gran Silencio” de Corbucci, “8 a la deriva” de Hitchcock, y hasta “La Cosa” de Carpenter (de la cual incluso toma prestada una canción, también compuesta por Morricone), no fue nominado en las categorías ‘pesadas’ de los Oscars, la razón debe residir en otro lugar. Consecuentemente, podríamos elaborar como segunda hipótesis, que “The Hateful Eight” no fue incluida entre las nominadas a dichos premios ya que hay ‘mejores’ competidoras para los mismos.

 

Nuevamente, dicha hipótesis es errónea, ya que nos encontramos ante un ente que premia films en base a la votación de miles de personas que parecen votar sin haberlos visto o, peor aún, habiéndolos visto y teniendo entonces un pésimo criterio para juzgarlos. Algunos ejemplos históricos me ayudarán a explicar este punto. La Academia de Cine es aquella que decidió que Al Pacino no merecía una nominación como mejor actor por “Scarface”; la misma academia que decidió que la mejor película de 1999 era la detestable “Shakespeare Apasionado” en lugar del adrenalínico retrato de la Segunda Guerra Mundial que fue “Rescatando al Soldado Ryan”. Esa misma institución que nos quiso hacer creer que “Gravedad” fue una buena película o que la efectista “Birdman” merecía ganar por sobre la excelente “Boyhood” o incluso, que Aaron Sorkin no es merecedor de una nominación por su guión de “Steve Jobs”, probablemente uno de los mejores biopics jamás escritos.

Teniendo esto en cuenta, no debería sorprendernos que la última obra maestra del director de “Kill Bill” haya sido ignorada por dicha institución, que en cambio eligió films como la condescendiente y aburrida “La Gran Apuesta” o porqué no, películas como “Mad Max” y “The Martian”, que son buenos films pero que no están a la altura de algunos de los excluídos de este año, como “The Hateful Eight”, “Sicario” de Denis Villeneuve, “Beasts of no nation” de Cary Fukunaga o incluso, “Ex Machina”, del opera primista Alex Garland.

 

Entonces, ¿por qué es que nos indigna que este brillante film se haya quedado afuera del premio más prestigioso de Hollywood? Porque justamente, desde pequeños la meca del cine norteamericano nos ha invitado a creer en el final feliz y en que los buenos siempre ganan. Pero, al igual que las películas, eso es una construcción, es falso, irreal. Sin caer en el facilista “está todo arreglado”, no debemos dejarnos engañar por esta institución humana e imperfecta que pretende defender el mejor cine -ese que lleva a cabo Quentin Tarantino- pero que en cambio, premia lo etéreo, lo olvidable y lo tibio del cine actual. Todo aquello que “The Hateful Eight” no es. Siendo así, Tarantino debería sentirse orgulloso de no estar nominado, llevando entonces su ausencia en las categorías de mejor director, guionista y mejor película, no como una mancha sino como una medalla de honor en su impecable carrera cinematográfica.

 

Disfrutá de su brillante filmografia en Qubit.tv: Perros de la calle, Tiempos violentos, Jackie Brown, Kill Bill Vol 1, Kill Bill, la venganza: Volumen II, Bastardos sin gloria.

 

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