Mood Veraniego

 

 

Los veranos en las películas siempre son una mezcla entre diversión, locura, playas paradisíacas y amores a primera vista que empiezan en el minuto cero y terminan con la palabra FIN.  El verlas nos transmite calor, ganas de salir al sol y de escuchar una canción alrededor de una fogata. Qubit.tv te invita a sentir esas sensaciones y a transportarte a algunas de estas historias.

 

 

Juego de Gemelas

Tras descubrir que son hermanas gemelas en un campamento de verano, las traviesas Annie y Hallie idean un plan para hacer que sus padres -quienes las separaron al nacer- vuelvan a estar juntos como familia.

 

 

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Como si fuera la primera vez

Las hermosas playas de Hawaii son el escenario que rodea el amor entre Henry y Lucy. Henry es el clásico soltero por vocación hasta que conoce a la encantadora Lucy y se enamora de ella. Pero hay un problema: la joven sufre una extraña amnesia que cada mañana borra sus recuerdos del día anterior.

 

 

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The Shallows

Para superar la muerte de su madre, la joven surfista Nancy viaja a una alejada playa paradisíaca. Pero su jornada de placer se convierte en una pesadilla cuando un enorme tiburón blanco inicia una brutal masacre.

 

 

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Madres perfectas

Lil y Roz, dos mejores amigas desde la infancia viven en un lugar paradisíaco con sus respectivos hijos. Lo que parecería una vida ideal se complica cuando cada una se enamora del hijo de la otra.

 

 

Lo que no sabías de La Vida de Adele

 

 

En Qubit.tv te contamos el detrás de escena de uno de los films franceses más celebrados por crítica y público en los últimos años: La Vida de Adele, un sensible y exquisito drama amoroso.

 

 

1- Tardaron diez días en rodar la escena de sexo que dura unos diez minutos. Además, fue la primera escena que las protagonistas rodaron juntas.

 

 

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2- Jérémie Laheurte y Adèle Exarchopoulos son pareja desde aquel rodaje.

 

 

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3- Adèle Exarchopoulos se cortó cuando Léa Seydoux la empuja fuera de la puerta de cristal durante la escena de la pelea, sin embargo el director Abdellatif Kechiche se negó a cortar a pesar de que estaba sangrando por todas partes.

 

 

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4- A Léa (Emma) no le importó teñirse el pelo de azul para la película, pero le molestaba que la ropa también fuera de color azul. Según ella, el contraste con su piel le hacía parecer enferma.

 

 

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5- A muchos franceses no les alegró el triunfo de esta película en Cannes. Su rodaje coincidió con la polémica que se desató en el país por la ley que intentaba aprobar el matrimonio igualitario.

 

 

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Terror Natural vs. Terror Sobrenatural

Terror

Terror

Supongamos que abrimos el ropero y nos encontramos con el fantasma de una chica asesinada. Tiene la mirada vacía, la piel verdosa y se le ven las marcas de los cuchillazos que pusieron fin a su vida. ¿Nuestra reacción? Seguramente peguemos un tremendo alarido. Ahora supongamos que abrimos ese mismo ropero pero en vez de un fantasma nos topamos con un asesino serial, grandote, enmascarado y cargando una motosierra. ¿La reacción variaría? Probablemente no: en este caso también pegaríamos un tremendo alarido. De hecho, si pudiéramos medir ambos gritos, seguramente nos encontraríamos con que ambos poseen exactamente la misma intensidad, volumen y duración. El pavor y el miedo serían prácticamente iguales. Sin embargo, estaríamos ante dos fenómenos radicalmente diferentes: uno natural (el asesino) y el otro sobrenatural (el fantasma).

De las muchísimas formas de dividir y catalogar el cine de terror, esta es una de las más habituales. El equipo del Terror Natural podría formar así: Al arco, Jack el Destripador; en la defensa, Tiburón, Piraña, Tarántula y Anaconda; en el mediocampo, la Esquizofrenia, la Paranoia y la Psicosis; arriba, Hannibal Lecter, el asesino del Zodiaco y Charles Manson. Son todos fenómenos, personajes y criaturas que pertenecen al orden de lo real. Existen, existieron o podrían haberlo hecho. El director técnico podría ser Sigmund Freud, consumado explorador de los impulsos, fantasías y miedos que anidan en nuestro interior y que pugnan por emerger. Por otro lado, el equipo del Terror Sobrenatural saldría a la cancha así: Al arco, Alien; abajo, Frankenstein, Drácula, el Hombre Lobo y La Momia; en el medio, Freddy Krueger, Carrie, La Cosa y el Bebé de Rosemary; arriba, La Mujer Pantera y alguno de los fantasmas de Amityville. Zombies, extraterrestres, poderes sobrenaturales, asesinos que atacan en pesadillas… Criaturas, fenómenos y personajes que exceden a lo real. El técnico, como no podría ser de otra manera, sería el Amo de lo Sobrenatural, el Señor Diablo.

Por supuesto, hay una gama intermedia de películas de terror que plantan su bandera en el terreno de la incertidumbre: están en ese límite difuso que separa lo natural de lo sobrenatural. ¿A esa nena realmente le están pasando cosas diabólicas o es todo culpa de esas pastillas que está tomando? ¿A esa estudiante de psicología la persiguen criaturas de la noche o es su propia psiquis que se está resquebrajando? El espectador se debate entre una explicación natural y una sobrenatural. Una cita del filósofo e historiador Todorov ilustra a la perfección esta ambigüedad: “En un mundo que es el nuestro, el que conocemos, sin diablos, hadas, ni vampiros, se produce un acontecimiento imposible de explicar por las leyes de ese mismo mundo familiar. El que percibe el acontecimiento debe optar por una de las dos soluciones posibles: o bien se trata de una ilusión de los sentidos, de un producto de la imaginación, y las leyes del mundo siguen siendo lo que son, o bien el acontecimiento se produjo realmente, es parte integrante de la realidad, y entonces esta realidad está regida por leyes que desconocemos. O bien el diablo es una ilusión, un ser imaginario, o bien existe realmente, como los demás seres, con la diferencia de que rara vez se lo encuentra. Lo fantástico tiene lugar en esta incertidumbre”. Obviamente, sería imposible armar un equipo del Terror Ambiguo: ¿Quién sabe para qué lado patearía cada jugador?

 

En Qubit.tv tenemos decenas de películas de terror. Te invitamos a verlas y a que nos digas qué tipo de terror preferís y por qué. Películas de Terror en Qubit.tv

¿Y a vos quién te llamó, futuro?

Películas Online

Películas online - ¿Y a vos quién te llamó, futuro?

En una época todo era más fácil. Uno iba al cine, elegía una de las películas en cartelera (o más de una, si era cine continuado), la veía y a otra cosa. Felizmente las cosas se fueron complicando a un ritmo estratosférico a medida que aparecieron, en orden cronológico: (a) los cineclubes, (b) los festivales de cine, (c) la televisión, (c) los reproductores hogareños, (d) Internet y el mundo de las películas online. Consideren, por ejemplo, cuántas películas podía ver una persona por año en 1920 y cuántas ahora. No, mejor: Consideren cuántas películas se perdía una persona en 1920 y cuántas ahora. El menú de opciones se amplió exponencialmente, llegando a límites salvajes. Sin exagerar mucho, se puede decir que prácticamente toda la historia del cine está al alcance de un click.

¿Esto quiere decir que estamos en el paraíso cinéfilo? No del todo. En las salas de cine, el mejor lugar para ver… bueno, cine… el panorama no es tan alentador. Además de ser cada vez más caro, lo que puede verse no es variado bajo ningún criterio, ni estético, ni geográfico, ni temático, ni ningún otro que se nos ocurra. En relación al número de películas que se filman por año, podemos ver en pantalla grande un porcentaje realmente ínfimo. Los festivales de cine y los cineclubes ayudan a paliar la situación, pero tampoco pueden hacer magia. De modo que muchas películas, por no decir la mayoría, solo pueden verse en pantallas de televisión o computadora. Lo cual tampoco es tan grave, considerando que los formatos hogareños se ven y escuchan cada vez mejor. Lo cierto es que, lo queramos o no, nos guste o no, lo hayamos previsto o nos haya tomado por sorpresa, en la actualidad este es el modo de consumo más extendido y no parece que vaya a cambiar en un futuro cercano.

[gn_quote style=”1″] ¿Esto quiere decir que estamos en el paraíso cinéfilo? No del todo. En las salas de cine, el mejor lugar para ver… bueno, cine… el panorama no es tan alentador. Además de ser cada vez más caro, lo que puede verse no es variado bajo ningún criterio, ni estético, ni geográfico, ni temático, ni ningún otro que se nos ocurra. [/gn_quote]

Paralelamente, y a raíz de estos cambios, los espectadores actuales están en un estado de mutación constante. Si en una época remota la gente iba al cine, veía lo que había y volvía a su casa, en las últimas décadas empezaron a aparecer nuevos tipos de espectadores. Está el público más “festivalero”, el  público de televisión por cable o satelital, el público que solo ve series, el público de DVDs o Blurays, el público cibernauta… Algunos son muy proactivos y se mueven como pez en el agua en este nuevo panorama: buscan lo que quieren ver y van y lo ven. Pero hay muchos otros que están un poco a la deriva, en un limbo: por ejemplo, se sientan frente a una computadora y se paralizan. No saben dónde buscar o ver películas online, o no saben dónde conseguir subtítulos, o cómo usarlos, o se bajan una película para chicos y termina siendo una pornográfica (¡pasa!), o cualquier otro “o” que a uno se le ocurra, porque en muchos aspectos y para mucha gente Internet es una verdadera selva. Pero además de este aspecto más técnico, está el tema de la cantidad, que de tan grande puede marear: ¿Qué ver? ¿A quién hacerle caso? ¿Vale la pena arriesgarse con esa película experimental checa sobre amebas? ¿Es garantía de algo que una película haya estado en 73 festivales? ¿O que la hayan visto 300 trillones de personas? Hay muchísimas películas para descargar o ver online, sí, pero no siempre sabemos qué.

Por eso, la máxima aspiración de este blog es convertirse en una especie de brújula (o, más acorde con estos tiempos, un GPS) más o menos confiable, más o menos interesante, que ayude a recorrer los cada vez más inciertos territorios del cine. La idea es recomendar y proponer y hablar y pelearnos y discutir sobre las películas para ver online que tenemos en  Qubit.tv y de esa forma recuperar, al menos un poco, eso que se pierde cuando uno ve una película desde su sillón y no desde una butaca: la dimensión más social y colectiva del cine. Ojalá nos acompañen.