The Hateful Oscars: sobre Tarantino y el premio de la Academia

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La semana pasada ocurrieron dos eventos de gran relevancia para el mundo cinematográfico: por un lado, el estreno en la Argentina de la nueva película de Quentin Tarantino, “The Hateful Eight”; y por el otro, el anuncio de los films nominados para la 88va edición de los premios de la Academia de Cine de Estados Unidos, los Academy Awards, popularmente conocidos como ‘los Oscars’.

 

En ediciones anteriores, tanto “Bastardos sin gloria” como “Django sin cadenas” -los últimos films del director- fueron nominados en varias de las categorías más prestigiosas de la ceremonia. En el caso del primero, “Bastardos…” obtuvo ocho nominaciones -entre ellas Mejor película, guión y director- de las cuales sólo sería premiado por una de ellas: mejor actor de reparto para Christoph Waltz. Similarmente, el western protagonizado por Jamie Foxx estuvo nominado en cinco categorías, nuevamente para mejor película y mejor guión pero sorprendentemente no para mejor dirección. A pesar de ello, Quentin se llevó a casa su segundo oscar a mejor guión original, al igual que Waltz, quien fue galardonado por segundo vez en la misma categoría actoral.

 

Con dichos antecedentes y la enorme expectativa generada por el estreno de “The Hateful Eight”, resultaba altamente predecible que la octava película de Quentin Tarantino estaría entre las mejores películas del año, el día jueves 14 de enero cuando las nominaciones de los Oscars fueron anunciadas. He allí la amarga sorpresa que se llevó el mundo cinéfilo cuando el film recibió tan sólo tres nominaciones, ninguna de ellas siendo de las categorías troncales de la ceremonia: mejor banda sonora, fotografía y actriz de reparto.

 

En una primer instancia -e inocentemente- pensamos: ‘tal vez el film no esté a la altura de los anteriores del director y por ello no fue nominado’. Un razonamiento totalmente lógico, sin embargo, la realidad no puede estar más alejada de él. Tras un primer visionado, uno se percata que “The Hateful Eight” es uno de los mejores films realizados por Tarantino. Es una magnífica experiencia cinematográfica donde el director despliega su característico talento para escribir diálogos y su enorme capacidad para dirigir actores -para quienes aún no lo vieron, el film es un espectáculo casi teatral, claustrofóbico y visceral, de casi tres horas sobre un grupo de despreciables personajes encerrados en una cabaña en medio de una peligrosa tormenta.

 

“The Hateful Eight es uno de los mejores films realizados por Tarantino.”

 

Entonces, si este genial film que referencia grandes clásicos como “El Gran Silencio” de Corbucci, “8 a la deriva” de Hitchcock, y hasta “La Cosa” de Carpenter (de la cual incluso toma prestada una canción, también compuesta por Morricone), no fue nominado en las categorías ‘pesadas’ de los Oscars, la razón debe residir en otro lugar. Consecuentemente, podríamos elaborar como segunda hipótesis, que “The Hateful Eight” no fue incluida entre las nominadas a dichos premios ya que hay ‘mejores’ competidoras para los mismos.

 

Nuevamente, dicha hipótesis es errónea, ya que nos encontramos ante un ente que premia films en base a la votación de miles de personas que parecen votar sin haberlos visto o, peor aún, habiéndolos visto y teniendo entonces un pésimo criterio para juzgarlos. Algunos ejemplos históricos me ayudarán a explicar este punto. La Academia de Cine es aquella que decidió que Al Pacino no merecía una nominación como mejor actor por “Scarface”; la misma academia que decidió que la mejor película de 1999 era la detestable “Shakespeare Apasionado” en lugar del adrenalínico retrato de la Segunda Guerra Mundial que fue “Rescatando al Soldado Ryan”. Esa misma institución que nos quiso hacer creer que “Gravedad” fue una buena película o que la efectista “Birdman” merecía ganar por sobre la excelente “Boyhood” o incluso, que Aaron Sorkin no es merecedor de una nominación por su guión de “Steve Jobs”, probablemente uno de los mejores biopics jamás escritos.

Teniendo esto en cuenta, no debería sorprendernos que la última obra maestra del director de “Kill Bill” haya sido ignorada por dicha institución, que en cambio eligió films como la condescendiente y aburrida “La Gran Apuesta” o porqué no, películas como “Mad Max” y “The Martian”, que son buenos films pero que no están a la altura de algunos de los excluídos de este año, como “The Hateful Eight”, “Sicario” de Denis Villeneuve, “Beasts of no nation” de Cary Fukunaga o incluso, “Ex Machina”, del opera primista Alex Garland.

 

Entonces, ¿por qué es que nos indigna que este brillante film se haya quedado afuera del premio más prestigioso de Hollywood? Porque justamente, desde pequeños la meca del cine norteamericano nos ha invitado a creer en el final feliz y en que los buenos siempre ganan. Pero, al igual que las películas, eso es una construcción, es falso, irreal. Sin caer en el facilista “está todo arreglado”, no debemos dejarnos engañar por esta institución humana e imperfecta que pretende defender el mejor cine -ese que lleva a cabo Quentin Tarantino- pero que en cambio, premia lo etéreo, lo olvidable y lo tibio del cine actual. Todo aquello que “The Hateful Eight” no es. Siendo así, Tarantino debería sentirse orgulloso de no estar nominado, llevando entonces su ausencia en las categorías de mejor director, guionista y mejor película, no como una mancha sino como una medalla de honor en su impecable carrera cinematográfica.

 

Disfrutá de su brillante filmografia en Qubit.tv: Perros de la calle, Tiempos violentos, Jackie Brown, Kill Bill Vol 1, Kill Bill, la venganza: Volumen II, Bastardos sin gloria.

 

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