Tres del primo Vinny

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¿Cuánto hace que no ves a Joe Pesci en una película? El petiso de Mi primo Vinny tuvo un estrellato breve –menos de una década– y abandonó el cine por voluntad propia a fines de los 90.  Pero venía haciendo películas desde mucho antes, y antes aún había probado suerte en la música, tocando la guitarra en conjuntos beat e incluso grabando un disco como cantante en 1968.  Justamente, cuando decidió retirarse treinta años después fue para volver a ese primer amor; pero el público no lo acompañó en el volantazo, y su bizarra incursión en ¡el rap! pronto quedó en el olvido (vale la pena buscar el videoclip de “Wise Guy” en YouTube; parece una versión Buenos muchachos para zombies).  Desde entonces Pesci se ha llamado a un silencio apenas roto por ocasionales entrevistas y un cameo en El buen pastor, la película sobre la CIA que dirigió su amigo Robert De Niro.  (Bueno… en realidad hace poco hizo otra película, basada en la muerte de Ringo Bonavena, pero la crítica la destruyó.)  Al momento de escribir esta nota tiene 72 años cumplidos, así que le cabe el derecho a retirarse si así lo quiere.

 

Tan pronto como se hizo conocido, Pesci fue encasillado en el papel de mafioso con pocas pulgas, casi siempre con un toque de comedia aportado por la estatura y el timbre de voz nasal.  Quienes lo conocen aseguran que fuera de los sets es un tipo tímido y tranquilo, en las antípodas de aquella imagen.  Actor de reparto durante la mayor parte de su carrera, sus límites fueron la oscuridad y la sobreactuación, y traspasó ambos más de una vez.

 

Buenos muchachos (1990): este film-hazaña de Martin Scorsese fue el que le valió el estrellato tardío, así como uno de los premios más incuestionables de la historia del Oscar.  Tommy, su gánster tan gracioso como psicópata, de a poco se va comiendo la película, al punto que cuando desaparece, ésta parece perder en equilibrio y perfección.  El personaje fascina desde una temprana escena donde produce el célebre bocadillo “You think I’m funny?”, casi tan mentado como aquel “You talkin’ to me?” de De Niro en Taxi Driver.

 

El ojo público (1992): el Oscar le daría a Pesci la oportunidad de hacer algunos protagónicos, el más notorio de los cuales fue la comedia Mi primo Vinny, donde se sacaba chispas con una jovencísima Marisa Tomei.  Menos conocido es este drama de época escrito y dirigido por Howard Franklin (No tengo cambio), donde interpreta a un fotógrafo de los bajos fondos basado en el legendario Weegee.  Con un logrado clima de policial negro, la película –El ojo público, en su momento estrenada en Argentina como La mira indiscreta– lo pone en un registro nada habitual, como un hombre apocado y solitario que sólo vive para la profesión.  Testigo de la vida de otros, deberá jugarse la suya en un desenlace memorable, que funde artesanía y violencia.

 

Casino (1995): esta película funciona de alguna manera como secuela de Buenos muchachos, ya que los personajes son otros pero se repiten algunos intérpretes y el clima gansteril.  La cosa ahora transcurre en Las Vegas y Pesci, una vez más, es compinche de De Niro. Pero su personaje es considerablemente más desagradable y oscuro, y con un final mucho más truculento. Basta verlo abalanzarse sobre la ex novia de su amigo -una desesperada Sharon Stone- para que a cualquiera se le paren los pelos.  Veinte años más tarde, sigue siendo su último gran papel.

 

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