Cinco películas para ver en Halloween

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Películas de terror para ver en Halloween

 

No, no les estamos diciendo que sigan la costumbre, en Argentina bien de country, de salir disfrazados a hacer trick or treat; dejémosle eso a los niños de los suburbios de EE.UU. Pero Halloween es una buena excusa argumental para hacerse una regia maratón de cine de terror. Y acá les presentamos cinco películas con la que, aseguramos, la van a la pasar muy pero muy mal en el mejor de los sentidos:

I)     Rojo profundo: Muchachos y muchachas: si no conocen a Dario Argento, qué mejor manera de adentrarse en uno de los grandes directores del género que con esta película que narra la investigación, a cargo de un músico (David Hemmings) y una periodista (Daria Nicolodi). de una serie de asesinatos brutales. Con una música espeluznante del grupo Goblin y varias de las mejores muertes de la historia (la primera de las cuales interrumpe la secuencia de títulos), Argento logra imprimir el miedo más puro en cada una de sus hiperestilizadas imágenes.
II)   El exorcista: Sí, esta es más bien obvia, pero también es verdad que la película de William Friedkin de 1973 sigue siendo una de las más aterradoras de todos los tiempos. La historia de Regan MacNeil y su posesión demoníaca tarda cerca de una hora en llegar a los vómitos verdes y las cabezas giratorias, pero es en su primera mitad, cuando no sé sabe qué diablos le pasa a Regan y le hacen una batería de análisis, donde aparecen esos aparatos médicos, esas punciones espantosas que meten más miedo que cualquier demonio.
III) Imperio: La última película del gran David Lynch hasta la fecha es tal vez el exponente más puro de su universo. Si hasta ese momento Lynch nos había presentado sus historias retorcidas y repletas de enigmas en un envase de narrativa más bien clásica que resultaba tranquilizadora entre tanta locura, aquí tira por la borda todo atisbo de “narración tradicional” y nos mete de lleno en un mundo espantosamente hermoso. Encima, incluye dentro de la película su serie de cortos llamada Rabbits, que son algo así como una sitcom transmitida desde el mismo infierno.
IV)  El terror: Esta película de 1963 fue algo casi accidental. Luego del finalizar el rodaje de El cuervo, a Boris Karloff le quedaban cuatro días de contrato, y a Roger Corman, maestro del reciclaje, no se le ocurrió mejor idea que utilizar al mismo actor y los mismos sets para rodar otra película. Luego, los directores de segunda unidad (nada menos que Jack Hill, Monte Hellman, Francis Ford Coppola y Jack Nicholson) la completaron en un período de nueve meses. El resultado es una película rarísima: totalmente difusa desde lo narrativo pero atrapante en sus climas y su belleza visual.
V)   Destino final: Primera parte de una de las sagas slasher más novedosas de los últimos años. La película, escrita por Glen Morgan y James Wong (veteranos de Los expedientes X) y dirigida por este último, retomó la tendencia de cierto cine de terror de los 70 (con La profecía a la cabeza) de que su atractivo se encuentre en la creatividad de las muertes. Y al prescindir de un asesino serial de carne y hueso y convertirlo en una entidad abstracta (aquí “el asesino” es la muerte misma, que debe “atar cabos” con un grupo de jóvenes que deberían haber muerto en un accidente), lograron una libertad absoluta para planificar una serie de muertes tan elaboradas como divertidas.

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