EL INFIERNO ESTÁ ENCANTADOR

Notaspeliculas

Written by:

 

La ultima puerta

Un plano muestra a un señor escribiendo una carta en su escritorio. La cámara se mueve muy prolijamente hacia una silla y de ahí panea hacia arriba para mostrarnos una soga. Clásico, elegante, discreto y económico. Polanski sabe que cada movimiento de cámara es el necesario, que la historia a contar tiene suficiente cuerpo y que, por sobre todo, deben primar el ritmo adecuado y el buen gusto.

Todo es encantador en esta búsqueda de un par de copias de un libro oculto que el detective editorial Corso (Johnny Depp en su medida justa) realizará para Balkan (magnético, como siempre, Frank Langella), un coleccionista de libros obsesionado con el diablo. Y el tema que se trata es el mejor vehículo para darse todos los gustos como espectador. Libros incunables, bibliotecas hermosas (de las polveadas y las muy bien cuidadas), librerías de rarezas, hoteles elegantes, mansiones, castillos, copas hermosas de brandy, escritorios, muebles y autos antiguos, Emmanuelle Seigner, todo es atractivo. Suele usarse como lugar común evocar el olor de los libros. Viendo esta película se puede oler lo concentrado de ejemplares de siglos atrás y hasta sentir su tacto, porque los objetos son importantes en La última puerta, son todos objetos de deseo.

A todo esto hay que sumarle una fluidez narrativa y un dominio de climas y tiempos envolvente, a lo que contribuye  una perfecta banda sonora de Wojciech Kilar y una gama de colores amables, cálidos, que van desde algunos escasos verdes sin demasiada esperanza, mucho marrón madera donde añejar las mejores historias, y amarillos y rojos encendidos e infernales.

Es lógico que cualquier película quiera ser lo más seductora posible, pero en este caso lo gustoso es esencial para una historia que tiene al príncipe de las tinieblas como protagonista fuera de campo. Como un bueno vino, La última puerta balancea en el paladar cinematográfico intensidades y sabores, gracias a ingredientes como el memorable momento que incluye a una señora en silla de ruedas, o personajes de cuento de hadas como los gemelos libreros Ceniza, apellido que da cuenta del humor sutil característico, cargado siempre de una pícara maldad, en ese ángel expatriado que es el director polaco. Embriagados de placer, y engatusados por el dominio de un director que hace su segunda película sobre el diablo (la primera es El bebé de Rosemary), pero dueño de toda una filmografía diabólica, cada vez nos resulta más difícil volver del viaje que emprendemos con Corso. Cuando nos damos cuenta, con tal de que nos den más de esas superficies de placer, le entregamos el alma a quien sea capaz de proveer semejantes delicias cinematográficas.

Kurt Cobain decía que es preferible arder que ir quemándose de a poco. Si es en un infierno como este, nos gustaría arder por toda la eternidad.

 

Notas relacionadas: En busca del grito perfecto  

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.