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El legado no se mancha: la historia de Rocky y los Creed

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Antes del estreno de Creed 2 (2019), creemos pertinente hacer un repaso de la icónica relación que Rocky Balboa mantuvo con el padre de Adonis. Aquí repasaremos algunos de sus mejores momentos.

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Obviando la quinta y sexta entregas de la saga de boxeo más famosa del cine, las primeras cuatro protagonizadas por Rocky Balboa (Sylvester Stallone) ahondaron en una relación mucho más profunda que la de Adrian (Talia Shire) y el púgil de habla tan particular: su rivalidad y posterior amistad con Apollo Creed (Carl Weathers).

Remontándonos a los inicios, el personaje de Apollo fue pensado por el actor y guionista Sylvester Stallone como una suerte de Muhammad Ali: un campeón imbatible con una personalidad un tanto excéntrica –especialmente a la hora de las conferencias de prensa, hablando y provocando al rival con sarcasmo e ironía–, pero también con un distintivo estilo de pelea. Un bailarín en el cuadrilátero.

En la primera Rocky (1976) es Apollo quien le da una oportunidad al título a un boxeador desconocido como Balboa, pese a las objeciones de su entrenador quien –sabiendo que el “semental italiano” era zurdo– le advirtió que la cosa se le iba a complicar bastante. Aun así, Apollo acaba ganando la pelea, pero por puntos y con un margen muy fino, dejando así al público con ganas de más y a su espalda con el peso de que él, el campeón, no pudo vencer a un novato. Éste será uno de los temas centrales de la trama de Rocky II (1979). En dicha secuela, Rocky y Adrian ya están casados y, aunque el protagonista no quiere volver a pelear, sus problemas económicos se incrementan con el matrimonio. Finalmente, la inesperada llegada de un hijo será la que lo lleve a aceptar la tan ansiada revancha. Nuevamente será entrenado por Mickey (Burgess Meredith) y, esta vez, sí le gana a Apollo: por K.O. y erigiéndose como el nuevo campeón de peso completo.

rocky and apollo

Pero llegados los ochenta, en Rocky III (1982), Apollo hace un paso al costado y nos encontramos con un Balboa que da cátedra en el ring… o por lo menos eso es lo que cree, ya que Mickey lo está haciendo pelear con boxeadores que no están a su nivel. En consecuencia, ya no siente ese “hambre de gloria” que en su momento lo movilizó. Ahora, viviendo en la opulencia y con su familia ya asentada, Rocky deberá salir de la comodidad para enfrentar a su primer rival digno en mucho tiempo: Clubber Lang (Mr. T), un boxeador que tiene todo lo que a Rocky le anda faltando. Obviamente, Lang lo noquea sin pestañar y Rocky sufre su primera gran tragedia: muere Mickey. Pero claro, muerto un maestro, nace otro.

Tras ser enemigos en el ring durante las primeras dos películas, Rocky y Apollo pasaron a ser íntimos amigos y, eventualmente, mentor y discípulo. Apollo entrena a Rocky –en una secuencia que ya quedó grabada en el imaginario popular– enseñándole nuevas armas y habilidades para enfrentar a su rival y reavivando esa llama interior que el ítalo-americano había perdido: el icónico “Eye of the Tiger”. Rocky siempre respetó a Apollo por ser el campeón y porque, además, veía que detrás de su fachada de “tipo malo” se escondía un gran corazón. Por su parte, Creed siempre valoró la fuerza interior de su rival y cómo logró ganarle en el cuadrilátero y superarse a sí mismo. Allí reside el secreto de su genuina amistad: el respeto mutuo.

Por otro lado, los ochenta también fueron la década de la Guerra Fría y el auge de la “amenaza roja”; y Hollywood, en plan propagandístico, se encargó de luchar contra este último retratando en sus películas cómo el hombre norteamericano era superior al ruso. La saga no podía quedarse atrás, ya que –precisamente– en su mensaje de autosuperación residía el “American Way of Life”; y quién mejor que Rocky Balboa para encarnarlo en Rocky IV (1985). Su misión: enfrentarse con la implacable mole soviética de Ivan Drago (Dolph Ludgren), luego de que éste asesinara a un Apollo fuera de estado (quien intentó volver al ring subestimando a un rival del cual era indigno).

Algunos dicen que esta cuarta parte no es la mejor de la saga. Personalmente, tiene un lugar especial en mi corazón. Lo que es seguro, y nadie puede negar, es que esta secuencia, musicalizada excepcionalmente con el “No Easy Way Out” de Robert Tepper, es de las más icónicas de la historia del cine… y sí o sí pone la piel de gallina:

Por otro lado, es aquí, en Rocky IV, donde los valores norteamericanos encarnados por Balboa se vuelven obvios. En la primera entrega de la saga, Creed entraba a su pelea con Rocky vestido de George Washington, padre fundador de los Estados Unidos; y lo que veíamos en un principio como, quizás, una simple broma de ese personaje, se volvería una simbología esencial en esta cuarta película, en la que –por decirlo de algún modo– muere el viejo modelo del país para dar paso a una nueva generación, un nuevo estilo de vida mucho más pujante y, por tanto, siempre listo para aplacar las amenazas foráneas. No es casualidad que los calzones de Apollo sean la bandera de USA: un manto que pasa de la vieja generación a la nueva. Igualmente, esto ya había sucedido en Rocky III, aunque aquí se hace mucho más evidente.

Treinta años después, la saga se reinicia con el hijo de Apollo, Adonis Creed (Michael B. Jordan), un Rocky Balboa en papel de mentor y un mensaje de autosuperación muy en línea con la película original, aunque esta vez desde una perspectiva más moderna y aggiornada, claro está. Su director, Ryan Coogler, le imprimió su marca autoral a la historia e hizo de ella una de las nuevas favoritas de la saga. Este año la historia continúa con el estreno de Creed 2, en la que veremos cómo Adonis enfrenta a Viktor Drago (Florian Munteanu), hijo del asesino de su padre. Asimismo, y a tono con la época, veremos qué sucedió luego de que Rocky venciera a Ivan Drago y cómo éste perdió todo, hasta su vida. La venganza y la redención por parte de “los hijos” será el tema central del film. Nuevamente, Stallone oficia como guionista, lo que nos lleva de regreso a sus inicios: tal como su emblemático personaje, Sly ganó notoriedad allá por 1976 gracias a su guión y al nacimiento del semental italiano, a quien le debe su carrera. Tanto en la ficción como en la vida, los universos convergen, se reúnen y nos demuestran que, muchas veces, luchar por un sueño es lo mismo que dejar un buen legado.

Volvé a ver la saga en QubitTV:

         

Además, esperamos tener Creed 2 a partir de la segunda mitad del 2019.

 

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