Tangerine: la furia del Hollywood LGBT

Críticaspeliculas

Written by:

Tangerine arremete como una patada a la puerta de nuestros sentidos, hasta entonces anestesiados. Es Nochebuena y Sin-Dee Rella (Kitana Kiki Rodriguez) acaba de salir de prisión: “¡Merry Christmas Eve, Bitch!”. En la mesa de un café, su amiga Alexandra (Mya Taylor) le confiesa, sin querer, algo que todos en la cuadra ya comentan: su novio-proxeneta Chester (James Ransone) la engaña con otra chica. Y para colmo no es cualquier chica, ¡es una chica cis*, rubia y blanca! De inmediato, Sin-Dee se levanta encendida. Una música electrónica salvaje irrumpe a los tiros y nos arrastra de los pelos hacia una travesía frenética por los suburbios de Los Ángeles, contra el bellísimo cielo anaranjado-mandarina del atardecer.

La quinta película en la carrera del neoyorquino Sean Baker (Estrellita) —quien no sólo dirige sino además escribe, monta y fotografía el film— es una comedia callejera, rebelde y enérgica; diferente ya desde su factura técnica: grabada con tres iPhones 5 y lentes anamórficos, la fotografía de colores saturados de Baker y Radium Cheung aprovecha la “impureza” del formato digital más corriente para sumergirnos, a través de un montaje rabioso, en un sueño indómito sin descanso. Pero es un sueño que exuda realismo gracias a sus diálogos en apariencia improvisados y la natural y virtuosa interpretación de actrices y actores no profesionales.

Tangerine

Las protagonistas Alexandra (Mya Taylor) y Sin-Dee (Kitana Kiki Rodriguez)

En 2008 con Prince of Broadway, Baker puso a la ciudad de Nueva York como marco y protagonista de su película, la cual formó parte de la Competencia Cine del Futuro del [11] BAFICI en el año 2009 —donde además se programó fuera de competencia Take Out, su película codirigida junto a la realizadora china Tsou Shih-Ching—. Siete años después, con Tangerine nos entrega el retrato de un Hollywood alternativo: el Hollywood de los pobres, las drogas, los proxenetas, las prostitutas trans y sus clientes.

Y si hablamos de clientes, hay uno en particular que protagoniza la principal subtrama que discurre en paralelo a la historia de traición y venganza de Sin-Dee: el taxista armenio Razmik (Karren Karagulian), presentado como el patriarca y proveedor de una familia demasiado tradicional, quien no acepta bajo ningún punto de vista tener relaciones con una chica con vagina. Por si nos quedaba alguna duda, esta no es la típica película filmada en Santa Monica Boulevard.

Tangerine

El taxista armenio Razmik (Karren Karagulian)

La otra subtrama que nos aparta por momentos de la furibunda Sin-Dee es la de su mejor amiga Alexandra, quien reparte volantes con entusiasmo a compañeras y clientes, invitándolos a que asistan al show que dará esa misma noche en un bar de la ciudad. Pero por debajo de las urgencias, enojos y necesidades que garantizan el progreso dramático, es la amistad entre Sin-Dee y Alexandra el elemento que anima la película de punta a punta. Una relación tan divertida y delirante como conmovedora, ya que no sólo son compañeras de aventuras, también son su propio refugio contra el desprecio y la humillación.

Tangerine

El atardecer en los suburbios de Los Ángeles que dio título al film

No es muy frecuente encontrarse con películas que retratan el universo de las trabajadoras trans desde sus propios zapatos, y mucho menos en Hollywood, donde suelen contratar actores y actrices cisgénero para interpretar personajes trans. Históricamente la industria ha postergado a la comunidad transgénero, o bien le ha reservado un lugar secundario, accesorio y tipificado. El presente por fortuna es otro, y actores y actrices trans consiguen cada vez con más frecuencia papeles protagónicos, como la talentosa Daniela Vega en la ganadora del Oscar a Mejor película extranjera Una mujer fantástica (Sebastián Lelio, 2017). Además de todos sus méritos cinematográficos, Tangerine es un llamado de atención; la película de Baker reclama para sí y para la comunidad que representa una mirada consciente y desprejuiciada. Por todo lo antedicho, por su espontaneidad y por su visión, Tangerine se convirtió de inmediato en una de las obras fundamentales de la historia del cine LGBT. Tienen que verla.


*Cisgénero (cis) es un término utilizado en los estudios de género para referirse a aquellos individuos cuya identidad de género coincide con el sexo que les fue asignado en el momento del nacimiento.​

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.