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Viernes de suspenso en QubitTV

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Finalmente llegó el día más esperado de la semana y, como no queremos que pierdan tiempo decidiendo qué ver, les proponemos cuatro excelentes películas de suspenso para que empiecen el fin de semana de la mejor manera. Prendan la tele, agarren una frazada y prepárense para una buena dosis de cine: empieza la función.


1) La noche del cazador

night of the hunter

A lo largo de la historia del cine ha habido una infinita cantidad de directores que, tras el estreno de su ópera prima, jamás volvieron a filmar. Sin embargo, difícilmente exista un caso que duela más que aquel de Charles Laughton.

Además de ser un talentoso intérprete —usualmente recordado por roles como Enrique VIII y el del jorobado de Notre Dame, entre otros—, Laughton probó ser un verdadero prodigio de la cámara con su debut como realizador: La noche del cazador. Basada en la novela del mismo nombre (inspirada, a su vez, en una cruenta historia real), su trama gira en torno a la figura del peligroso y encantador Harry Powell, un criminal que, disfrazado de predicador, dará caza a dos inocentes niños con el fin de apoderarse del dinero que su padre les dejó.

Claustrofóbica, onírica, brillantemente interpretada (probablemente nos encontremos frente al sumun de la carrera de Robert Mitchum; exceptuando, claro, su disco de música calipso) y con una inmejorable fotografía en blanco y negro, noble heredera del expresionismo alemán, La noche del cazador es, sin dudas, una obra maestra. De hecho, en 2008 la prestigiosa Cahiers du cinema la nombró la segunda mejor película de la historia, detrás de —casualmente— otra ópera prima, también dirigida por un actor (un tal Orson Welles).

No obstante, esta cálida y reciente recepción de la película no fue la misma que la de su estreno, allá por 1955. Lamentablemente, y para tristeza de Laughton y de todos nosotros, los críticos de la época no supieron valorarla y, en consecuencia, el desalentado actor decidió nunca más volver a dirigir. Malditos, malditos sean.


2) Las diabólicas

les diaboliques

Dejamos el suelo estadounidense y viajamos, por un rato, a Francia. El año es el mismo; los niveles de tensión, también. Poco tiempo después del estreno de El salario del miedo, el afamado guionista y director Henri-Georges Clouzot leyó una novela de suspenso e inmediatamente se aseguró los derechos de su adaptación. ¿Por qué la prisa? Clouzot sabía que lo que había encontrado era oro puro y temía que cierto director especializado en el género (un tal Alfred Hitchcock) le ganase de mano.

Afortunadamente, Clouzot procuró los derechos a tiempo y Las diabólicas se hizo realidad. Ambientada en un internado francés de los suburbios, la película tiene por protagonistas a Christina y Nicole, dos profesoras que, además de compartir el mismo lugar de trabajo, también son maltratadas por el mismo e indeseable hombre. Hartas de él, complotan para asesinarlo… pero lo que ellas creían que era la solución a todos sus problemas se torna, en verdad, en el inicio de una pesadilla sin fin.

Con toques de melodrama, un apabullante clima de asfixia y una crítica social que atrapa desde sus primeras secuencias, Las diabólicas es un thriller psicológico sin igual. La precisa dirección de Clouzot, la estética gótica y las brillantes actuaciones de Simone Signoret y Véra Clouzot confluyeron para hacer de éste un inquietante y memorable film.

Y si bien es muy tentadora la idea de una versión americana a cargo de Hitchcock (en los 90 hubo una remake estadounidense, pero a cargo de Jeremiah Chechik y protagonizada por las infartantes Sharon Stone e Isabelle Adjani), gracias a la excelsa adaptación de Clouzot, lo lamentamos Alfred, pero no podemos decir otra cosa que ¡Vive la France!


3) Pecados capitales

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Hablando de los 90, al hacer un repaso de las grandes películas de aquella década es casi imposible obviar al influyente thriller policial que disparó la carrera de David Fincher.

Protagonizado por Morgan Freeman y Brad Pitt (afortunadamente, dado que, en un comienzo, sus papeles iban a ser interpretados por Al Pacino y Denzel Washington), Pecados capitales abraza al género y lo envuelve en varias capas de lluvia, oscuridad y perversión.

La caza de un sádico y elusivo asesino serial a cargo de una dupla de disímiles, pero sumamente comprometidos detectives, es la que le da vida a este verdadero emblema del cine neo-noir. Un relato atrapante, llevado adelante por una trama enigmática y clausurado por un final, por lo menos, sorpresivo.

A diferencia de La noche del cazador, Pecados capitales fue más que gratamente recibida por el público y, sobre todo, la crítica especializada. Ya fuera con elogios hacia su abrumadora ambientación (una Nueva York tan húmeda como infernal), la inmejorable dinámica entre los protagonistas (el detective joven e impulsivo vs. el maduro y agotado) o su brutal retrato de la violencia humana (espectadores susceptibles, absténganse), la segunda película de Fincher recibió todos los halagos que Laughton nunca vio.


4) Drive

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Si bien ya contaba con unos cuantos films de renombre en su espalda, el danés Nicolas Winding Refn alcanzó reconocimiento internacional llegado su primer film de producción norteamericana. Un thriller atmosférico protagonizado por un estoico Ryan Gosling y rodado en una Los Ángeles enrarecida y de una belleza visual que obliga a mirar con extrema atención.

¿La trama? Un solitario mecánico y doble de riesgo trabaja además como chofer de escape por las noches. Pese a intentar dejar atrás su pasado oscuro, pronto se involucra en un peligroso robo. ¿Les suena, no? Claro que sí, porque en 1978 un tal Walter Hill hizo una película titulada The Driver con más de un punto en común.

Sin embargo, allí donde Hill se aferraba al género y a la dinámica de gato-ratón que se daba entre los personajes de Bruce Dern y Ryan O’Neil, Winding Refn se esmera en la construcción de climas, en la introspección de su callado y profesional protagonista, prescindiendo de golpes de efecto u atajos más característicos del cine de acción.

En su lugar, Drive construye composiciones tan deslumbrantes desde lo visual como poéticas desde la narrativa, acompañadas —además— por la hipnótica banda sonora a cargo de College, proyecto de música electrónica de David Grellier, y la banda de synthpop canadiense Electric Youth.

 


Ahora sí. Que el fin de semana no los agarre desprevenidos.

El buen cine los espera en QubitTV.


 

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