Aprendiendo a vivir en sociedad

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Nunca un film (infantil) de animación se comprometió tanto con un tema de actualidad –en este caso, el racismo– de la manera que la nueva película de Disney, Zootopia. El film, ya disponible en QubitTV, cuenta la historia de la entrañable Judy Hopps, una pequeña pero persistente coneja que sueña con convertirse en la primera oficial de policía de su especie en la utópica ciudad de Zootopia, donde los humanos jamás existieron y los mamíferos viven en una idílica comunión.

Sin embargo, en esta sociedad multiétnica de apariencia perfecta subyace una profunda herida social que se remonta a tiempos pasados y que aún no ha terminado de sanar. En el interior de la cotidianeidad y la rutina, dentro de esta armoniosa estructura social se esconde una contradicción ineludible: los animales se dicen iguales, independientemente de la especie a la que pertenecen, pero no se tratan de igual manera los unos con los otros (cualquier similitud con nuestra realidad no es pura coincidencia). Esto ocurre ya que, a pesar de estar habitada por animales, la ciudad de Zootopia funciona como un reflejo perfecto de nuestra imperfecta raza humana. Los animales del film tienen trabajos, visten ropa, usan smartphones, escuchan a una exótica cantante –la gacela Gazelle, interpretada por Shakira– y hasta insultan cuando son multados (la personificación de los animales en el film es uno de sus puntos más altos, exhibiendo una gran creatividad por parte de sus guionistas y haciendo uso, además, de numerosas e hilarantes referencias). Pero, como anticipamos, en el fondo de esta simpática sociedad se esconde una inevitable desconfianza, incertidumbre y, en especial, miedo de los habitantes de Zootopia hacia sus cociudadanos.

ZOOTOPIA. ©2016 Disney. All Rights Reserved.

Afortunadamente, el film se toma el trabajo de darnos una mirada bilateral sobre el tema del racismo y la discriminación y estas dos caras de la misma moneda se manifiestan en la cosmovisión del otro protagonista del film, el zorro Nick Wilde (interpretado por el siempre genial Jason Bateman). Gracias a él, lo que en una primera instancia parecía ser meramente un relato de autosuperación de la débil protagonista–no por su personalidad, sino por la forma en que su especie es caracterizada–, que logra vencer la adversidad y poner en su lugar “a los más fuertes” que la rodean, vira en cambio hacia un camino muchísimo más interesante y loable para un film de este tipo. Eludiendo predecibles clichés, Zootopia nos sorprende y deleita con una entretenida y profunda reflexión sobre los elevados niveles de prejuicios que existen en nuestra sociedad.

Una apuesta sin dudas desafiante para los directores Byron Howard (Enredados) y Rich Moore (Wreck-It-Ralph), quienes nos invitan a los espectadores a realizar una genuina introspección y percatarnos –al igual que la Oficial Hopps– de que vivimos en una sociedad arraigada por prejuicios infundados e inculcados por los medios (y hasta por nuestros propios padres). Es venciendo dichos prejuicios y confiando en aquél que es discriminado que la protagonista finalmente logra resolver el misterio que subyace al interior de nuestra xenófoba comunidad: “el mal” no siempre es encarnado por aquel que por su aspecto, raza o antecedentes estamos acostumbrados a juzgar. Muchas veces hasta el más pequeño (y de apariencia inofensiva) de los seres puede ser quien acabe ejerciendo el mayor mal en el mundo.

ZOOTOPIA – Pictured: Judy Hopps. ©2016 Disney. All Rights Reserved.

Resulta inevitable visualizar este film y no relacionarlo con las violentas represalias policiales hacia los ciudadanos de raza negra en los Estados Unidos hace poco más de un año (¿acaso creyeron que la profesión de la protagonista fue elegida al azar?), o incluso con el trágico evento ocurrido la semana pasada en una discoteca de Orlando (en la que cincuenta personas perdieron su vida y otras tantas fueron heridas por un estudiante norteamericano de ascendencia islámica). Al día siguiente de esta tragedia, un afamado empresario norteamericano escribió un tweet, básicamente incentivando la discriminación de aquellos que, al igual que al asesino, practican cierto culto o nacieron en determinada zona del planeta, ya que -según él- son estas las personas que “ejercen el mal”. Sin embargo y como bien nos demuestra Zootopia, por lo general es gente como él, Donald Trump, la que en realidad siembra el terror entre los ciudadanos, señalando a quienes son distintos como los culpables… si, tal como le sucede a los animales de esta hermosa ciudad animada.

Que el análisis de un film como Zootopia pueda extrapolarse sin dificultades a alguno de estos ámbitos es un claro indicador de que, bajo ninguna circunstancia, nos encontramos ante una más de entre tantas películas animadas que meramente desean entretener con sus espectaculares animaciones, mundos extravagantes e ingeniosos chistes. Sí, hay algo de eso, pero Zootopia es mucho más. Es una de las películas más valientes y autoconscientes de su tiempo; un amable relato que nos enseña que, por más avanzados que creamos ser como raza y por más tecnología que tengamos al alcance de nuestras manos, hasta que no nos liberemos de los numerosos prejuicios que nos gobiernan nunca terminaremos de evolucionar. Contrariamente a los animales de Zootopia, quienes, si bien funcionan como nuestro reflejo, al final del camino triunfan en su lucha contra la discriminación y, sobre todo, logran transmitirnos una valiosa lección. Ahora queda en nosotros aprenderla.

 

No dejen de ver Zootopia en QubitTV.

 

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